Este espacio había terminado convirtiéndose en una habitación de almacenaje: cajas, muestras, material acumulado y una gran pared vacía. Sin embargo, tenía todo lo necesario para convertirse en un despacho cómodo, luminoso y preparado para trabajar cada día.
El objetivo era aprovechar la estancia sin realizar obras y crear un espacio funcional que reflejara la estética natural y serena de Fancyhaus.
El punto de partida
Antes de la transformación, la habitación no tenía una función definida. Aunque contaba con buena luz natural y un suelo de madera en buen estado, la falta de organización y mobiliario hacía que resultara difícil imaginarla como zona de trabajo.

El primer paso fue vaciar completamente el espacio y decidir qué elementos necesitábamos realmente. Queríamos conseguir un despacho amplio, ordenado y visualmente cálido, evitando sobrecargarlo.
Una pared con textura para cambiar el ambiente
La pared principal era el elemento con mayor capacidad para transformar la estancia. Para darle profundidad y personalidad elegimos el vinilo de pared Lunar Dust, un diseño de textura mineral y tonos neutros.
Su acabado aporta el aspecto de una pared revestida y ayuda a crear un fondo elegante para la zona de trabajo. Además, permite renovar visualmente una superficie lisa sin necesidad de realizar una reforma tradicional.
Una alfombra para delimitar la zona de trabajo
Para enmarcar el escritorio y aportar calidez escogimos la alfombra vinílica Linen Brown. Su diseño neutro combina con la madera del suelo y con los tonos del vinilo sin restar protagonismo al conjunto.
La alfombra también ayuda a delimitar visualmente la zona de trabajo dentro de una estancia amplia. Al ser vinílica, resulta especialmente práctica para un despacho: es resistente, antideslizante y puede limpiarse fácilmente con una fregona.
Un escritorio pensado para trabajar mejor
El elemento central del despacho es el escritorio elevable de Eleva. Su altura puede regularse para adaptar correctamente la posición de trabajo y alternar entre trabajar sentado y de pie.
También permite colocar una cinta de caminar debajo y mantenerse en movimiento durante determinadas tareas. De esta forma, el despacho no solo resulta bonito, sino que está pensado para mejorar la comodidad durante la jornada laboral.
Organización, vegetación y detalles personales
La distribución se completó con una zona para organizar y exponer las muestras de materiales, almacenaje bajo y varias plantas que aportan color y naturalidad. La bicicleta y los objetos decorativos terminan de darle personalidad sin llenar demasiado el espacio.
La paleta se mantuvo deliberadamente neutra: madera, beige, gris claro y pequeños toques de verde. Esto hace que el despacho se perciba amplio, tranquilo y coherente.
El resultado: un despacho funcional y acogedor
El cambio demuestra que una habitación olvidada puede transformarse completamente sin modificar el suelo ni realizar grandes obras. La combinación del vinilo Lunar Dust, la alfombra Linen Brown y un mobiliario bien elegido convirtió el antiguo almacén en un espacio cómodo y preparado para trabajar.

Más que llenar la estancia de elementos nuevos, la clave estuvo en elegir pocas piezas con una función clara: crear un buen fondo, delimitar la zona de trabajo y adaptar el mobiliario a las necesidades diarias.
¿Tienes una habitación que todavía no sabes cómo aprovechar? A veces no hace falta reformarla: una pared renovada, una alfombra bien elegida y una distribución más funcional pueden cambiarla por completo.